Odio ir a los hospitales, ya sea por una visita a alguien o por mi. Odio el olor del edificio, odio las batas blancas, las habitaciones, las camas, las caras de la gente, las agujas y todo lo relacionado con ello... Pero mañana tengo que olvidarme de todo eso por mucho que me cueste, porque mañana, toca ir al hospital de Iruña.
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